Os presento a George, un ejemplo de envejecimiento exitoso. Vía @MeridiaDF #Mayores


Comparto con vosotros un post de mis amigos de Meridia, que nos cuenta cómo conocieron a George, un señor mayor que TRABAJA en Disneyland. Con sus 87 años sigue activo y comprometido con la vida yendo cada día a trabajar. Me parece un muy ejemplo para mostrar, dar a conocer y derribar prejuicios sobre las personas mayores

Los años nos hacen diferenciarnos cada vez más, con lo cual, ningún mayor es igual a otros. Los no son iguales, al igual que el resto de personas, como se suele decir, cada persona es un mundo, ¿porqué los mayores no?

______________________________________________________________________________________

EN UN RINCÓN DE DISNEYLAND: LA  ALEGRÍA DE LOS MAYORES 

August 5, 2014

“La semana pasada tuve la gran fortuna de irme con mi familia a Disneylandia. Fue una experiencia maravillosa compartir con mis nietos su primera salida fuera del país y ver su alegría al llegar a este mágico lugar.

El subirme con ellos a los juegos (no a todos) fue una gran emoción especial para mi porque me doy cuenta que todavía tengo la energía para eso y conservo mi capacidad de asombro. Y justamente cuando estábamos haciendo fila para subirnos a uno de ellos, tuve la suerte de conocer a George, un encantador adulto mayor cuya foto les comparto.

En lo poco que pude platicar con él me dijo que tiene 87 años de edad, que vive con su esposa y que hace 3 años trabaja en el parque de Disneylandia y que disfruta mucho de su trabajo, que consiste en barrer una gran área del parque, y a pesar de su edad y de estar toda la mañana bajo el fuerte sol de California, que ese día era de poco más de 30°, no pierde la sonrisa que ves en la foto, y además le hace honor al botón que porta que dice: “Happily Ever After” (Por siempre feliz). Que por cierto me regaló y lo he adoptado como lema de vida. Dios bendiga a todos los Georges del mundo.”

ELSA POMAR: EMBAJADORA DE MERIDIA. Centro de Día para Adultos Mayores.

Anuncios

Desarrolla tu autoestima, paso 1. #EnvejecimientoSaludable #Mayores


Buenos días.

Hoy escribo sobre la autoestima en la persona mayor. Este es un aspecto clave a tener en cuenta a todas las edades, ya que afecta a todas las áreas de nuestra vida, pero tal vez de un modo más evidente a una edad avanzada.

soledad de ancianos

¿Por qué? En primer lugar, los estereotipos y opiniones sobre las personas mayores siguen siendo hoy día negativos, no obstante, se está evolucionando hacia una imagen más positiva. Con respecto a esto, algunas de las percepciones sobre las personas mayores son, según el informe de 2010 del IMSERSO, “no pueden valerse por sí mismas y necesitan cuidados” o “están muy solos”. Cabe resaltar, que las percepciones más negativas fueron dadas, en mayor medida, por el grupo integrado de las personas mayores entrevistadas. Es por ello que creo importante tratar el tema de la autoestima en mi blog.

El modo en que nos sentimos con respecto a nosotros mismos afecta a todas las áreas de nuestra vida, determinando nuestra interpretación de los acontecimientos y nuestra reacción ante ellos. A modo de ejemplo, son características de una baja autoestima un deseo excesivo de agradar, ser exigente consigo mismo o una hipersensibilidad a las críticas. A la larga, puede conllevar problemas de depresión y ansiedad, entre otros muchos. Nathaniel Branden sostiene que la autoestima positiva es el requisito fundamental para vivir una vida plena, cuyos componentes son la suma de la confianza y el respeto por uno mismo.

Así, tener una autoestima adecuada implica:
Autoeficacia: confianza en nuestra capacidad de pensar y de enfrentarnos a los desafíos básicos de nuestra vida.
Respeto por uno mismo, por el simple hecho de ser persona. DERECHOS ASERTIVOS BÁSICOS.

La autoestima siempre es una cuestión de grado, un continuo, en el que cada uno tendrá una autoestima más o menos alta/baja. Desarrollar la autoestima siempre es importante, porque ésta determina cómo vamos a vivir nuestra vida y se relaciona con:

– Ser más creativos.
– Estar más preparados para afrontar situaciones estresantes y salir fortalecidos de ellas.
– Estar más predispuestos a conseguir nuestras metas.
– Ser más propensos a respetar a los demás.
– Tendremos más posibilidades de entablar relaciones positivas y enriquecedoras.

La belleza está en los ojos del que mira.

La autoestima no viene dada por el conocimiento, las conquistas amorosas o el dinero; es, en palabras del Sr. Branden, una experiencia íntima, es lo que pienso y siento sobre mi mismo. Así, el autor comenta que “el estado de una persona que no está en guerra ni consigo misma ni con las demás, es una de las características más significativas de la autoestima”.

¿Qué hacer para desarrollar la autoestima?

Hoy os propongo el primer paso, para que lo trabajéis durante esta semana:

1. – Vive el momento

Vivimos cada día, como suele decirse, “con el automático puesto”. Es muy común que realicemos nuestras actividades diarias de manera automática, mediante nuestro insconsciente, para procesar la información de un modo más rápido pues, procesar la información de manera consciente sería más lento y no nos daría tiempo de responder adecuadamente a muchos de los estímulos.

Vivir conscientemente significa poner atención en todo aquello que realizamos, centrar la mente en el presente. Si vamos caminando, poner atención en lo que vamos viendo, cómo nos movemos, cómo nos sentimos, etc., en lugar de ir pensando en eventos próximos o ya pasados.

Realizar este ejercicio continuamente ayuda a trabajar nuestra memoria. La mayor parte de nuestro fracaso se debe, principalmente, a que no hemos estado atentos a ello. Por el contrario, al realizar nuestros actos de manera consciente, prestamos atención y se memoriza, resultándonos más fácil recordar. Por ejemplo, solemos realizar muchos actos de manera inconsciente, como cerrar el coche con llave, soltar las llaves al entrar en casa, apagar el gas en la cocina, etc.

Así, os propongo que trabajéis el estar conscientes el mayor tiempo posible, pensando y sintiendo:

– ¿Qué estoy haciendo ahora?Envejecer Activo
– ¿Qué estoy pensando, viendo o escuchando?
– ¿Qué sensación física tengo?
– ¿Qué postura corporal tengo,
o qué movimientos estoy realizando?

– ¿Cómo me siento?

Espero que lo practiquéis y os guste. 

Saludos,
Silvia Adame Fernández.
Psicóloga, Máster en Gerontología.
Miembro de la Comisión de Psicología del Envejecimiento del COPAO.
Miembro de la Sociedad Española de Psicología Positiva.Envejecer en positivo

Actividades significativas con personas mayores #Envejecimiento


En muchas ocasiones, sin quererlo, los profesionales que diseñamos las actividades para nuestros mayores, nos centramos en sus limitaciones, complicándonos aún más el trabajo. Pensamos, por ejemplo, ¿qué puedo hacer con esta persona, que no puede moverse y apenas sabe escribir? Pero cuando recabamos más información sobre sus aficiones y nos enteramos de que le encanta jugar a las cartas, cantar y ver el fútbol, entre otras aficiones, nos viene a la mente un sinfín de posibilidades y actividades que puede realizar, sin moverse de la cama.

¿Por qué esa tendencia a centrarnos en las limitaciones de las personas, esa fijación por clasificar en función de lo que no puede hacer? Tal vez sea la falta de tiempo en el trabajo la que nos incite a hacer el trabajo “a lo grande”, incluir al mayor número de personas en todas las actividades, sin consultarles a ellos, y descartando otras actividades más sencillas. 

Esta acción es un arma de doble filo ya que, por un lado, podemos conseguir motivar a aquellos a los que no les interese inicialmente la actividad pero, por otro lado, si nos afanamos en motivar a todas las personas podemos caer en el error de descuidar la actividad y, con ello, el objetivo a trabajar. La terapia deja de ser terapéutica.

Si, por el contrario, invertimos parte de nuestro tiempo en recabar información detallada y realizar un estudio sobre la vida de nuestros mayores, antiguas aficiones y gustos, podemos organizar grupos de actividades, dotando de sentido su vida diaria. Se trata de que ellos mismos elijan en qué actividades invertirán su tiempo libre.

Cuando una actividad tiene sentido para nosotros, proporciona satisfacción, y se realiza por voluntad propia, la interiorizamos y forma parte de nosotros, llegando a ser uno de nuestros objetivos diarios, algo por lo que nos levantamos cada día. Ni que decir tiene que estas actividades proporcionan la mayor satisfacción y bienestar a la persona. Y es que todos necesitamos tener algo en lo que ocuparnos para sentirnos vivos, pero debe ser una actividad significativa.

Es por ello que creo firmemente que la Atención Centrada en la Persona es el presente y futuro de la intervención con personas mayores, focalizando como centro de intervención las capacidades preservadas y el empoderamiento de la persona, dotándola de control sobre su propia vida, algo que no deberíamos arrebatarle a nadie.

Saludos,

Silvia Adame Fernández.

Envejecimiento Positivo

Aprovechar al máximo las oportunidades para tener un bienestar físico, psíquico y social.


Especial Envejecer y en Envejecimiento Activo del IMSERSO:
Según la OMS el envejecimiento activo es el proceso de aprovechar al máximo las oportunidades para tener un bienestar físico, psíquico y social durante toda la vida. El objetivo es extender la calidad y esperanza de vida a edades avanzadas. Además de continuar siendo activo físicamente, es importante permanecer activo social y mentalmente participando en: actividades recreativas, actividades con carácter voluntario o remuneradas, actividades culturales y sociales, actividades educativas, vida diaria en familia y en la comunidad.
El envejecimeinto tiene lugar en el contexto social de amigos, compañeros, vecinos y familiares. Esta es la razón por la que la interdependencia y la solidaridad entre generaciones son principios importantes del envejecimiento activo. La Real Academia Española define el Envejecer como “Dicho de una persona o de una cosa: Hacerse vieja o antigua” o “Durar, permanecer por mucho tiempo”. Pero el proceso de envejecimiento es algo más.

Las personas mayores representan el grupo de población más variado y heterogéneo, con diferencias biológicas, físicas, mentales, culturales, históricas… que no sólo las distinguen de los adultos y de los niños, sino que también les hace ser diferentes entre ellos mismos, por lo que podríamos concluir que sólo comparten el “envejecimiento cronológico”, pero no el vital.

Durante el envejecimiento no sólo se producen pérdidas y deterioros, también se mantienen los aprendizajes y la experiencia, e incluso se desarrollan o aprenden nuevas habilidades para la adaptación y afrontamiento de estas pérdidas, así como la capacidad para seguir creando y participando socialmente, formando parte de la sociedad.

La calidad de vida de los mayores depende de factores biológicos (asociados a la salud y la enferrmedad), pero además los factores sociales, culturales, los hábitos de vida y las características personales de cada mayor influyen en la vivencia y grado de satisfacción de esta calidad de vida.

La atención y el abordaje profesional del envejecimiento debe ser, por tanto, desde una perspectiva multidisciplinar e interdisciplinar.

Este especial es parte del reconocimiento social a las personas mayores y a su envejecimiento, y una llamada de atención a los profesionales y a la sociedad en general de la importancia de conocer esta etapa vital que puede representar una cuarta parte (y en ocasiones un tercio) de la vida de una persona.

Disfrutar la vida puede retrasar el envejecimiento del cerebro


Madrid. (EUROPA PRESS).-

En los últimos años diversos estudios han demostrado que mantener el cerebro activo a lo largo de su vida, ya sea a través de la lectura, la escritura o juegos de inteligencia, ayuda a mantenerlo joven. El neurocientífico y catedrático de Fisiología Humana de la Universidad Complutense de Madrid, el doctor Francisco Mora, añade la necesidad de disfrutar de la vida y no sucumbir a lo que él califica como el “apagón emocional“. En su opinión, el “apagón emocional” que se suele producir tras la jubilación, entre los 50 y 60 años, “es el inicio del fin de la vida”, porque, según ha explicado en una entrevista a Europa Press, “se pierde la emoción que es la energía que nos mantiene vivo, puede alimentarse desde fuera o por lo que se ha vivido”, y, para conseguirla, “hay que dejarse llevar”.

Este divulgador, autor del libro ¿Se puede retrasar el envejecimiento del cerebro?, afirma que el cerebro se puede mantener joven siempre que sigamos unas pautas dentro del estilo de vida, ya que “la contribución de la genética puede estar en un 25 por ciento, el cerebro depende en un 75 por ciento en el estilo de vida que cada uno desarrolle”. Por tanto, añade, “en las manos del ser humano está el envejecer con éxito, lo que significa sin enfermedades y defendiendo las capacidades cognitivas, para que, al menos, no haya ninguna alteración grave hasta bien avanzados los 90 años”.

 

Pero, ¿qué pasa con la genética?. Ante esta pregunta recuerda que “los genes mutados que nos predisponen a las enfermedades tienen que expresarse por un estilo de vida, si conociésemos qué estilos de vida no debemos mantener no tendríamos algunas enfermedades. Nuestra riqueza nos está haciendo un mal en vez de un bien. Hay que cambiar”. “La mejor manera de tener un órgano activo es utilizándolo, ya que el cerebro envejece en las partes que se han trabajado”, y para ello habría que buscar gimnasios de cerebros. Desgraciadamente, manifiesta, “la sociedad se ha acomodado a valores y normas que influyen en el envejecimiento del cerebro”.

Empieza por aprender un idioma

Este experto tiene las claves, son 12, y asegura que la ciencia ha “constatado” que son efectivas para producir e enriquecer el proceso de envejecimiento. La gran mayoría son consejos emocionales que estimulan la mente. Así, dentro de la lista, sólo se puede ver el hábito de fumar como práctica nociva que recomienda eliminar. El primer punto hace énfasis en la necesidad de comer menos y de modo saludable. “La población está sobre alimentada, producimos radicales libres que son un daño para el cerebro y el resto del cuerpo”, por tanto la restricción calórica es uno de los instrumentos que “aumentan el numero de neuronas nuevas en áreas que tiene que ver con la memoria”.

En segundo lugar, aconseja hacer ejercicio físico aeróbico con regularidad porque oxigena el cerebro y entran sustancias que lo rejuvenecen. Además, advierte, “el cuerpo está diseñado para correr y saltar, desde que nos hemos hecho sedentarios padecemos muchas más enfermedades”. El tercer punto es ejercitar la mente, aunque aquí se puede ver una gran relación con el resto de punto porque para ello recomienda seguir los siguientes puntos: viajar mucho, no vivir solo y adaptarse a los cambios sociales.

Les siguen procurar no vivir con estrés y con desesperanza, dar sentido a la vida con agradecimiento, alcanzar la felicidad de las pequeñas cosas, evitar el “apagón” emocional y disfrutar de un sueño placentero “solo con la luz del cielo”. Recomienda seguir estas claves a cualquier edad y aconseja, como primer paso, aprender un idioma nuevo, sobre todo si se supera los 40 años se convierte en un estimulo para mantener al cerebro activo. “Es una manera de exigirse asimismo, que es lo que el cerebro requiere.

El cerebro requiere desafíos como el de aprender y memorizar, esto ayuda a cambiar el cableado del cerebro para bien; además aprender un idioma es emocional porque alguien que a partir de los 50 años tiene la capacidad de aprender un idioma nuevo, es digno de admiración”, concluye. 

http://www.lavanguardia.com/salud/20120217/54256034633/vida-envejecimiento-cerebro.html

 

Beneficios psicológicos del ejercicio físico. #EnvejecimientoActivo


Además de los beneficios para la salud que trae consigo la realización de ejercicio físico, también se ha observado que la salud física percibida correlaciona negativamente con la aparición de cuadros depresivos (Mella et al. 2004), con lo cual, la práctica continuada de ejercicio podría prevenir la aparición de depresión en personas mayores, por las sensaciones positivas que trae consigo la realización de ejercicio. 

Este aspecto es importante, dadas las continuas pérdidas a las que se enfrenta la persona mayor en su vejez, pérdida de amigos y familiares, pérdida de capacidades, etc. Por ello es de vital importancia potenciar los aspectos positivos que conlleva la vejez, como es el aprovechamiento del tiempo libre para vivir experiencias positivas. En concreto, la realización de ejercicio físico influye positivamente en la salud mental, como he comentado, propiciando un aumento en la autoestima global de la persona, su autoconcepto, sensación de autoeficacia y la satisfacción con la vida. Además,  correlaciona negativamente con el estrés, la ansiedad y la depresión, con lo cual, a mayor realización de ejercicio físico, menor estrés, ansiedad y depresión.

Pero además de estos beneficios, también mejoran la atención, concentración y memoria. Un ejercicio que se podría hacer es ir fijando nuestra atención en todo aquello que vamos viendo mientras realizamos ejercicio y, una vez finalizado, intentar recordar todo aquello que hemos ido viendo (niños jugando, tienda de ropa, mujer paseando a su perro, etc.). 

Para potenciar las sensaciones positivas de la realización de ejercicio, se puede realizar junto con otras personas, mientras se van intercambiando opiniones, experiencias, potenciando las relaciones sociales y previniendo la soledad. 

¡Feliz lunes!

Silvia Adame Fernández

Psicóloga especializada en Gerontología. Envejecer en positivo

La #jubilación no se improvisa.


Hace unos años se publicó un estudio según el cual los españoles dedican más tiempo a elegir un coche (36 días de media) que a planificar su jubilación (10 días para escoger un producto de inversión con riesgo) y, a juzgar por lo que relatan los expertos, la situación apenas ha cambiado. Todo el mundo sabe que llegará un día en que, por edad, dejará de trabajar (muchos sueñan con ello) pero casi nadie se para a pensar qué hará a partir de ese día o de cuánto dinero dispondrá entonces. Quizá hace décadas esto no era tan relevante porque la jubilación se presumía prácticamente la antesala de la muerte. Pero con la actual esperanza de vida quien se jubila tiene al menos veinte años por delante –más de los que suman la infancia y la adolescencia juntas–, que dan para mucho. Así que hoy, ahora, es el mejor momento para empezar a planificar el retiro. ¿Cómo? Lo primero es responder a dos grandes cuestiones: ¿qué hará cuando se retire? y ¿de qué vivirá? En este reportaje apuntamos algunas de las indicaciones que dan los expertos para facilitar esta reflexión y actuar en consecuencia.

 

La jubilación no se improvisa

¿QUÉ HARÁ?

Muchísimas personas llevan toda la vida deseando tener tiempo libre. Pero, ¿qué harán cuando un día se levanten y todo su tiempo sea libre? En las encuestas al respecto, quienes están en activo suelen contestar que se dedicarán a cuidarse, caminarán y harán deporte; que aprovecharán para viajar, para leer y para practicar sus aficiones, y que dedicarán más tiempo a la familia. Las mujeres suelen añadir que estudiarán. Pero si se pregunta a los ya jubilados en qué ocupan su tiempo, se comprueba que sí realizan ejercicio y se cuidan, pero no se cumplen las grandes expectativas de viajar, de desarrollar aficiones o de estudiar. “La gente sueña lo que va a hacer al jubilarse pero como una fantasía, sin prepararse para ello, y a la hora de la verdad no saben qué hacer con ese tiempo libre y, en algunos casos, caen en la depresión al romperse esa imagen utópica de su retiro”, afirma Montse Caminal, subdirectora del programa de mayores de la Fundació La Caixa.

Si no se planifica con tiempo es muy probable que uno sufra el denominado síndrome de la jubilación, una serie de fenómenos negativos que les suceden a muchas personas al dejar el trabajo y que pueden acabar enfermándoles, según el director del grupo de investigación en envejecimiento del Parc Científic de la Universitat de Barcelona, Ricardo Moragas. Los médicos de atención primaria detectan que un alto porcentaje de mayores experimenta insomnio, hipertensión, trastornos digestivos y patologías cardiovasculares al jubilarse. “Para muchas personas la jubilación es la muerte civil, porque en nuestra sociedad gran parte de nuestro estatus y de nuestras relaciones van ligadas al trabajo”, remarca Moragas.

Gabriela Topa, profesora de Psicología Social y de las Organizaciones de la UNED, cuyo grupo de investigación se dedicó hace unos años a revisar y extraer conclusiones de más de un centenar de investigaciones relacionadas con la jubilación, asegura que hay una relación directa entre planificar el retiro y la satisfacción y la salud al retirarse: “Quien planifica la jubilación tiene menores problemas de salud asociados al abandono de la vida laboral y se siente más satisfecho con la vida”. Y agrega que quienes menos piensan en su retiro son quienes están más contentos e implicados con su trabajo, de modo que abandonarlo supone para ellos un choque brusco y un montón de problemas. Claro que, como explica Moragas en sus cursos de preparación a la jubilación y en su nuevo libro Jubilación siglo XXI: salud, dinero y amor (Palibrio), cada jubilación y jubilado es diferente, y hay personas para quienes supone una liberación y otras que sienten que pierden una actividad placentera e influencia social. Unos y otros necesitan preparar con tiempo una serie de cuestiones importantes:

Redefinir la identidad “Muchas veces nuestra identidad personal y social está hecha en función del papel que desempeñamos en el trabajo; para decir quién somos, decimos nuestro nombre y, a renglón seguido, nuestro rol laboral: ‘Soy Gabriela Topa, profesora de Psicología Social de la UNED’; de modo que el día que desaparece ese elemento de su autodefinición, uno se siente inseguro, incómodo, y necesita redefinir lo que es”, comenta Topa.

Explican los expertos que uno ha de tener claro que, al jubilarse, se retira del empleo pero no de la vida, y que la pérdida de los refuerzos que conlleva el trabajo –como el sentirnos competentes, las felicitaciones por haber hecho algo bien, o indicadores de estatus como una mesa de trabajo, un móvil de empresa, una secretaria o determinada zona de reparto–, obliga a reajustarse y a sustituirlos por otros, y eso conviene tenerlo previsto. Hay quien opta por dar continuidad a alguno de los roles que ya venía desarrollando, como altos directivos que se dedican a orientar a jóvenes que quieren montar su propia empresa, prejubilados de banca que imparten charlas de educación financiera en los institutos, o exdirectivos con gran capacidad de organización logística que colaboran en oenegés de distribución de alimentos. Otros eligen ponderar aspectos que ya formaban parte de su identidad, como sus roles familiares o determinadas aficiones, y hay quien opta por crearse una nueva identidad poniéndose a estudiar o iniciando una actividad que antes no pudo hacer.

Caminal enfatiza que lo importante al jubilarse es no perder el rol social, prepararse para continuar participando en la sociedad, teniendo protagonismo, sintiéndose útil y satisfecho. Añade que muchos jubilados encuentran la solución en proyectos de participación, de voluntariado o en asociaciones para mejorar su entorno más próximo.

“Lo importante es evitar que la jubilación suponga una pérdida de recursos y, para ello, se trata de analizar de qué recursos dispones, cuáles se verán amenazados al jubilarte y anticiparte pensando cómo puedes compensar esa pérdida o sustituirla”, indica Topa.

Nuevos retos La idea de jubilación como merecido descanso que se acostumbra a idealizar está bien, pero cuando quedan décadas de vida por delante –en la web de la patronal de las aseguradoras (Unespa.es) hay un simulador para estimar la esperanza de vida–, quizá valga la pena sustituirla por la de un periodo de autorrealización, una nueva etapa con retos específicos. Moragas apunta que las horas que durante años llenan las ocupaciones relacionadas con el trabajo –más de 50 a la semana– son muchas para dedicar al ocio. Por eso aconseja interrogarse sobre qué se quiere hacer, elaborar una lista de actividades posibles y elegir lo que más apetezca, sabiendo que si eso no gusta siempre se puede cambiar. El problema, dicen los expertos, es que hay poca información sobre qué puede hacerse al jubilarse. “En la adolescencia se orienta a los chavales sobre qué opciones tienen para estudiar; luego se les orienta sobre las carreras de la universidad, y a los universitarios sobre sus salidas profesionales; en cambio, no se explica a los trabajadores qué posibilidades tienen al jubilarse”, recalcan.

Caminal asegura que hay muchas opciones cuando uno deja de trabajar: dedicarse a proyectos de participación o voluntariado, continuar formándose ya sea a nivel universitario o de cursos y talleres más concretos, colaborar en proyectos sociales, actividades culturales, escribir, potenciar las aficiones que se tengan o descubrir nuevas, viajar, cuidar a familiares… “Hay múltiples posibilidades, pero lo importante no es hacer un cúmulo de cosas, si no que tengan significado para quien las hace; durante la vida laboral hay obligaciones y se hacen cosas que no gustan, así que en esta nueva etapa se trata de elegir lo que nos satisfaga y nos aporte ganas de vivir”, resalta.

Positivismo Planificar la jubilación también es prepararse para afrontar la discriminación por edad y los estereotipos negativos respecto al envejecimiento. Topa subraya que es muy importante tener claro que la vejez no es simplemente la antesala de la muerte, que uno no puede pasarse 25 años esperando su declive y su muerte. “La jubilación es una etapa de la vida que exige tener objetivos y desafíos propios, personalizados en consonancia con lo que ha sido el resto de nuestra existencia y siendo proactivos; quizá ser viejo sea peor que ser joven, pero no es un desastre que no permita hacer otra cosa que lamentarse; uno puede tener menos fuerza pero más experiencia, menos resistencia pero más recursos para resolver las situaciones, menos velocidad mental pero un abanico de relaciones más amplio… Se trata de tener visiones positivas sobre los hechos”, enfatiza.

Salud Disfrutar de buena salud al jubilarse exige un trabajo previo de muchos años (en realidad de toda la vida), así que incorporar hábitos de vida saludables forma parte de la planificación del retiro. Hay que cuidar la alimentación e incorporar la práctica de ejercicio a las rutinas diarias, para adaptar luego esos hábitos a una agenda más relajada en la que los ritmos vitales ya no vienen marcados por los horarios laborales sino por las preferencias de cada cual. Conviene comenzar cuanto antes a sentar las bases de deportes o actividades que a uno le gusten para poder desarrollarlas con más intensidad cuando ya no haya que ir a trabajar, porque si se espera a estar jubilado costará más esfuerzo poner el cuerpo a tono y arrancar una nueva actividad.

Relaciones Al planificar qué se hará una vez jubilado hay que pensar también cómo y con quién se relacionará uno, pues son muchas las personas que tienen centrados sus círculos de relación en la familia y los compañeros de trabajo, de modo que si se rompe su lazo laboral se encuentran muy aislados socialmente. “Con los compañeros de trabajo tomas café, copas, te envías e-mails, te llamas… y al abandonar el empleo, muchas personas sienten una especie de privación social; si a eso se suma que las personas mayores tienden a reducir conscientemente el marco de sus relaciones por una cuestión de economía de recursos, centrándose sólo en las que les garantizan resultados positivos, el peligro de aislamiento es alto”, explica Topa.

Caminal asegura que, por su experiencia en el programa de mayores de la Fundació La Caixa, quienes durante su vida activa ya participan en asociaciones de vecinos, entidades culturales u otros colectivos, se adaptan más fácilmente a su nueva condición de jubilados porque su red de relaciones es más amplia y con esos proyectos de participación se sienten útiles y vinculados a la sociedad. Claro que hay otras personas que descubren estas vías de participación al jubilarse y desarrollan con ellas nuevas relaciones intergeneracionales que les proporcionan gran satisfacción. Para otros, las nuevas relaciones surgen gracias a sus aficiones, aprendiendo idiomas, yendo a la universidad o a bailar.

Familia La jubilación también repercute en las relaciones familiares y de pareja. “Estar jubilado no vacuna contra la separación; de hecho, hay estudios que sugieren un incremento de la conflictividad y los divorcios en el caso de los prejubilados”, comentan los expertos. La jubilación afecta a la convivencia doméstica porque exige reorganizar y acompasar nuevos ritmos vitales, altera el uso de espacios en la vivienda, la disponibilidad de tiempo, el reparto de tareas y modifica los ingresos económicos. Hay estudios que sugieren que a veces afecta también a las relaciones sexuales por la crisis de identidad que sufren algunas personas al perder su identidad laboral. Por otra parte, la mayor disponibilidad de tiempo del jubilado con frecuencia repercute en las relaciones con el resto de familiares, unas veces porque estos reclaman su ayuda o incluso abusan de su mayor disponibilidad horaria, y otras porque, a falta de otros retos, el jubilado se vuelca en la familia y los otros se sienten asfixiados. “Hay muchas personas que al jubilarse no deciden qué quieren hacer porque la familia copa su tiempo para que cuiden a los nietos o hagan recados; para algunos es satisfactorio, pero otros echan de menos elegir ellos los nuevos retos de su vida, recuperar el control; lo importante es sentir que la nueva situación la pilotas tú”, indica Topa.

¿DE QUÉ VIVIRÁ?

Siete de cada diez españoles están preocupados o muy preocupados por si dispondrán de suficiente dinero al jubilarse, según una encuesta realizada por el banco ING en doce países europeos. Pero que estén preocupados no quiere decir que se estén ocupando de ello. Diversos estudios indican que menos de la mitad de los españoles ahorraba para su retiro antes de la crisis, y todo apunta –incluida la caída de las aportaciones a planes de pensiones– a que aún son menos los que lo han hecho en los últimos años. Sin embargo, si hay un aspecto en el que el tiempo apremia a la hora de planificar la jubilación es en el económico. Por un lado, porque todas las reformas legislativas que se van aplicando en España y en países del entorno van en la línea de recortar las pensiones públicas y dificultar el acceso a las mismas exigiendo más años de cotización en una sociedad donde cada vez se accede más tarde al mercado laboral. Por otro, porque el sistema de tipos de interés hace que la rentabilidad de los productos financieros crezca de forma exponencial con el paso del tiempo.

Empezar cuanto antes Según los cálculos de Mapfre Vida, si uno ahorra 100 euros al mes entre los 25 y los 35 años y luego deja de ahorrar pero no toca ese dinero, llegará a la jubilación con un capital acumulado de 106.500 euros. En cambio, si aporta esa misma cantidad desde los 35 hasta los 70 años, su capital final será de 105.000 euros. En ING, tomando como referencia su plan de pensiones referenciado al Ibex-35 y suponiendo una revalorización media del 6,36% en los últimos veinte años, explican que si alguien de 40 años comienza a aportar 150 euros al mes para jubilarse, a los 67 años dispondrá de 128.976 euros, mientras que si la decisión la toma a los 35, su ahorro será de 186.419; y si se lo plantea a los 30, de 264.606 euros. “La diferencia es disponer de una pensión adicional de 905, 1.309 o 1.858 euros”, remarcan.

Josep Soler, director del Institut d’Estudis Financers, explica que “esta es la magia del interés compuesto: cuanto antes comienzas ahorrar, más productivo es tu dinero, porque 100 euros a un 5% de interés se convertirán en 160 los primeros diez años; en la segunda década pasarán a ser 265, y en la tercera, 433; así que un 5% de rentabilidad significa 60 euros los primeros diez años, pero 105 entre los 10 y los 20, y 165 entre los 20 y los 30”. Siempre, claro está, que los rendimientos se vayan acumulando al capital para que sigan rentando. A pesar de estos números tan convincentes, las encuestas sobre la previsión y el ahorro de los españoles ante el envejecimiento indican que la mitad de los menores de 30 años no reconoce la necesidad de ahorrar para la jubilación, a lo que se suma otro 36% que cree que sí tendría que ahorrar pero no lo hace.

Calcular cuánto necesita Según el barómetro de planes de pensiones de empleo 2012, presentado hace unas semanas por VidaCaixa Group, el 61% de los españoles no sabe qué pensión le quedará cuando se jubile. Y si la pregunta se hace entre quienes tienen menos de 51 años, son dos de cada tres los que no tienen ni idea. Pero para poder planificar el ahorro de la jubilación es imprescindible conocer cuál ha de ser el objetivo de cada uno. “Lo prioritario no es contratar un plan de pensiones o cualquier otro producto financiero; lo primero es mirarte a ti mismo y ver qué objetivos tienes para tu jubilación, qué gastos tendrás (alimentación, viajes, salud, personas de ayuda…), cuáles serán tus ingresos, qué necesitas conseguir…”, indica Soler. Mario Berenguer, director general de VidaCaixa, critica que aún no se haya reglamentado la obligación de la Seguridad Social de informar de forma periódica y detallada a todos los cotizantes sobre cuál será su pensión de jubilación. A su juicio, las personas tendrían mucho más claro qué necesidades financieras tienen para la jubilación si van conociendo cuál será su futura pensión de jubilación en euros constantes –descontada la inflación–, y pueden compararla con el salario que cobran. Hoy por hoy, la opción para conocer ese dato es descargarse un programa informático desde la web de la Seguridad Social:
https://sede.segsocial.gob.es/Sede_1/ServiciosenLinea/Ciudadanos/231479.

Hay estudios que cifran en el 19% la pérdida media de ingresos al jubilarse, si bien se prevé que suba hasta el 28% en 2027, cuando termine de entrar en vigor la reforma de las pensiones. Pero para salarios de nivel medio-alto, la merma de poder adquisitivo ya supera hoy el 30%. Según ING, un trabajador con un salario anual de 23.900 euros debería conseguir ahorros de 80.000 euros para jubilarse sin perder poder adquisitivo. En Ingdirect.es/planes-pensiones/calculo-pension hay un simulador para estimar las necesidades de ahorro de cada uno.

Hacer un plan Una vez que uno calcula qué necesidades financieras tendrá al jubilarse y qué parte cubrirá la pensión pública, debe cuantificar su objetivo de ahorro y diseñar un plan para conseguirlo. Es fundamental que los objetivos sean realistas, pues difícilmente se podrán acumular grandes cifras si faltan pocos años para el retiro y el salario no es muy alto. Aun así, los expertos financieros aseguran que es cuestión de hacerse un presupuesto personal revisando qué gastos se pueden reducir o suprimir sin afectar a la calidad de vida para ahorrar para la jubilación, o qué fuentes de ingresos extra se pueden conseguir. “Si empiezas pronto, todo es más fácil, porque puedes plantear una estrategia a 25-30 años vista; pero si te lo planteas con sólo 5 o 10 años por delante, tendrás que restringir mucho el consumo para alcanzar tu objetivo”, advierte Soler. Además del objetivo y del presupuesto, el plan debería detallar la forma en que se va a ahorrar –los expertos aconsejan hacerlo de forma periódica para que sea más fácil disciplinarse, y en productos donde se acumulen los rendimientos para aprovechar las ventajas del interés compuesto y engordar la cuantía final–, los mecanismos de control del gasto y las supervisiones periódicas que se harán para ver qué desviaciones se producen sobre el programa inicial y aplicar los ajustes necesarios.

Diversificar El mejor producto de ahorro para la jubilación depende de cada persona. Josep Soler opina que, si eres poco disciplinado, es mejor elegir productos que sean poco líquidos, de los que no sea fácil retirar el dinero, para no caer en la tentación de destinar esos ahorros a otros fines. Berenguer, de VidaCaixa, asegura que hay quien prioriza los planes de pensiones o los planes de previsión asegurada (PPA) por sus incentivos fiscales “pero hay muchas formulaciones y conviene mirarlas todas, porque hay otros productos que no te reducen la declaración de la renta actual pero te permiten ahorrar muy bien para la jubilación” y no tributar de golpe en el momento de retirar el dinero. El director del Institut d’Estudis Financers apunta que los fondos de inversión o las acciones también pueden ser fórmulas buenas para determinados ahorradores, así como los depósitos bancarios en épocas en que ofrecen buenas rentabilidades. “Lo importante es elegir productos con pocos gastos –hay que vigilar las comisiones y los gastos implícitos que conllevan– y diversificar, formar una pequeña cartera y no poner todos los huevos en la misma cesta”, enfatiza. Añade que para pequeños ahorradores la cartera puede estar formada por sólo dos productos o elegir fondos o ETF (fondos cotizados en bolsa) que en un solo producto ya aportan diversificación. Desde ING enfatizan la importancia de fijarse en las comisiones de los productos “porque una diferencia de un 1% que hoy parece despreciable puede sumar miles de euros a largo plazo”.

Gestión activa Sea cual sea el producto elegido para ahorrar para la jubilación, hay que seguirlo de cerca. De entrada, porque el tipo de inversión y los productos han de irse modificando a medida que uno se acerca a la jubilación. “Cuando eres joven es recomendable invertir con más riesgo, porque puedes tener años malos pero a la larga se compensarán con los buenos y obtendrás mejores rentabilidades; en cambio, cuando te faltan entre cinco y diez años para retirarte, el dinero de la jubilación no debe estar expuesto a renta variable, porque si te vienen años malos no tienes tiempo de recuperarte”, explica Soler. Enfatiza que el mayor error del inversor español es invertir de forma conservadora, cuando lo desastroso es no asumir riesgos en inversiones a 20 o 30 años porque significa renunciar a muchos rendimientos. El seguimiento de la inversión también permite revisar si la rentabilidad que se va consiguiendo es la esperada e ir ajustándola, y vigilar los gastos que se aplican, las nuevas posibilidades que hay en el mercado financiero o los cambios en la fiscalidad. Sin embargo, lo habitual para muchos ahorradores es elegir un producto y desentenderse. Según el barómetro de VidaCaixa, el 43% de los partícipes no sabe el nombre de la gestora de su plan de empleo y el 61% desconoce la rentabilidad que obtiene. “Somos vagos para controlar el ahorro y los gastos; cuidamos nuestra salud para llegar bien a la jubilación pero de nuestra salud financiera nos preocupamos bastante poco; y basta con un microchequeo anual”, comenta Soler.

Leer más: http://www.lavanguardia.com/estilos-de-vida/20121123/54354695050/la-jubilacion-no-se-improvisa.html#.UNG96ZPE1No.twitter#ixzz2FZzBEY2A
Síguenos en: https://twitter.com/@LaVanguardia | http://facebook.com/LaVanguardia