Actividades significativas con personas mayores #Envejecimiento


En muchas ocasiones, sin quererlo, los profesionales que diseñamos las actividades para nuestros mayores, nos centramos en sus limitaciones, complicándonos aún más el trabajo. Pensamos, por ejemplo, ¿qué puedo hacer con esta persona, que no puede moverse y apenas sabe escribir? Pero cuando recabamos más información sobre sus aficiones y nos enteramos de que le encanta jugar a las cartas, cantar y ver el fútbol, entre otras aficiones, nos viene a la mente un sinfín de posibilidades y actividades que puede realizar, sin moverse de la cama.

¿Por qué esa tendencia a centrarnos en las limitaciones de las personas, esa fijación por clasificar en función de lo que no puede hacer? Tal vez sea la falta de tiempo en el trabajo la que nos incite a hacer el trabajo “a lo grande”, incluir al mayor número de personas en todas las actividades, sin consultarles a ellos, y descartando otras actividades más sencillas. 

Esta acción es un arma de doble filo ya que, por un lado, podemos conseguir motivar a aquellos a los que no les interese inicialmente la actividad pero, por otro lado, si nos afanamos en motivar a todas las personas podemos caer en el error de descuidar la actividad y, con ello, el objetivo a trabajar. La terapia deja de ser terapéutica.

Si, por el contrario, invertimos parte de nuestro tiempo en recabar información detallada y realizar un estudio sobre la vida de nuestros mayores, antiguas aficiones y gustos, podemos organizar grupos de actividades, dotando de sentido su vida diaria. Se trata de que ellos mismos elijan en qué actividades invertirán su tiempo libre.

Cuando una actividad tiene sentido para nosotros, proporciona satisfacción, y se realiza por voluntad propia, la interiorizamos y forma parte de nosotros, llegando a ser uno de nuestros objetivos diarios, algo por lo que nos levantamos cada día. Ni que decir tiene que estas actividades proporcionan la mayor satisfacción y bienestar a la persona. Y es que todos necesitamos tener algo en lo que ocuparnos para sentirnos vivos, pero debe ser una actividad significativa.

Es por ello que creo firmemente que la Atención Centrada en la Persona es el presente y futuro de la intervención con personas mayores, focalizando como centro de intervención las capacidades preservadas y el empoderamiento de la persona, dotándola de control sobre su propia vida, algo que no deberíamos arrebatarle a nadie.

Saludos,

Silvia Adame Fernández.

Envejecimiento Positivo

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¿Mismo Centro, misma atención?


¿Mismo Centro, misma atención?.

vía Envejecimiento en Red.

Un claro ejemplo de los beneficios de la puesta en práctica de la Atención Centrada en la Persona.

La dificultad del Psicólogo para trabajar con mayores


Me ha gustado leer lo que comenta mi compañero. Al final añado mi respuesta a un comentario que han hecho en esta entrada del blog.

Mi comentario:

Alejandra, siento discrepar con lo que comentas, pero tu visión está muy lejos de la realidad. Para empezar, el legislador no valora al psicólogo, y ello se puede observar claramente en las plazas que oferta tanto para PIR, como para las autonomías y provincias, donde otros profesionales que no menciono para no crear más discrepancias, realizan evaluaciones psicológicas en los domicilios. ¿En qué cabeza coge? Pues se hace.

En relación a los mayores que viven en residencias, si bien es cierto que a todos nos gustaría vivir en nuestra casa, donde hemos pasado tantos años y hemos vivido tantas experiencias; dadas las circunstancias personales de cada uno por las que se ha visto obligado a ingresar en una residencia, no se puede plantear el hecho de volver a casa. Muchos mayores, bien cognitivamente, son conscientes de ello y no pasan el día pensando en volver a casa, sino que se dedican a realizar actividades, pasar buenos ratos con los compañeros y adaptarse a su nueva vida. Aquellos mayores que pasan el día pensando que quieren irse a su casa (que están bien cognitivamente), son personas ancladas en el pasado, que sólo piensan en cómo era antes su vida y se niegan a hacer actividades e integrarse en el grupo y echar buenos ratos. Esto es en general, claro está. Cada persona es un mundo, pero suele ocurrir así.

Con respecto al papel del psicólogo en los centros de mayores, éste se encarga de estimular la mente de los usuarios, claro está, pero no sólo hace eso. Estimula y, a la vez que estimula, diseña actividades creativas para conseguir otros objetivos ocultos, como pueden ser fomentar la cohesión social del grupo, integrar a una persona determinada, tratar indirectamente problemas de conducta o emocionales de determinados usuarios, y un sin fin de objetivos que podría nombrar. Antes de diseñar tales actividades y establecer esos objetivos, realiza las evaluaciones psicológicas, que son más largas y complicadas de realizar que las de otros profesionales, porque se preguntan aspectos que la persona puede no estar dispuesta a mencionar o se le pide que realice actividades mentales que ya no puede hacer y se evidencia su dificultad.

El psicólogo debe tratar, controlar e intentar prevenir problemas de conducta, principalmente, de usuarios con una demencia severa. Pero no sólo hace esas labores, además debe resolver problemas entre usuarios, ayudar a los familiares a sobrellevar mejor la situación familiar e informar sobre el estado de su padre/madre.

Por otro lado, cabe mencionar, que no sólo se realiza estimulación cognitiva, sino que hay muchas más actividades que realizan una función muy importante en el estado mental y emocional del usuario y en su bienestar y calidad de vida. Algunas de ellas son arteterapia, estimulación sensorial, Montessori, musicoterapia, talleres de crecimiento personal, etc.

Me gustaría añadir que terapeutas ocupacionales y psicólogos no tienen porqué estar enfrentados cuando el trabajo se realiza en común y las actividades se diseñan en equipo, donde cada profesional aporta sus conocimientos. Esto que comento no es una utopía, pues en mi trabajo lo hacemos así y todas las compañeras del equipo de terapia tenemos muy buena relación.

Para terminar, yo me pregunto, si el terapeuta ocupacional se dedica al estado funcional de la persona y no evalúa cognitivamente al usuario, ¿por qué sí realiza el trabajo de estimular ese área que no evalúa y en la que no ha establecido unos objetivos determinados e individualizados? Estoy de acuerdo en que realicen la estimulación cognitiva, mis compañeras lo hacen, pero no estoy de acuerdo en el razonamiento “si ya tenemos terapeuta, que hace la estimulación cognitiva, ¿para qué queremos a un psicólogo?”.

Un saludo,

Silvia Adame Fernández.

Envejecer, una nueva etapa

No es nada fácil, y no me refiero al hecho de trabajar con este grupo poblacional, si no a las trabas y dificultades que ponen tanto gobierno como algunas empresas.

Empecemos con el gobierno. De aquí a unos meses, el psicólogo en una residencia de mayores o en una Unidad de Estancia Diurna será una utopía. La ratio (número de horas de trabajo según el número de residentes/usuarios) de los técnicos en general es cada vez menor, y el trabajo que se puede realizar con calidad, por ende, también es menor.

Sigamos con las empresas. Para colmo,  hay que sumar la poca valoración que merecen los psicólogos por parte de algunas que empresas, las cuáles ni nos valoran ni piensan valorarnos por que consideran que nuestro trabajo no es necesario, ya lo puede un terapeuta ocupacional o un monitor… vergonzoso.

En mi caso estudié cinco años para tener la licenciatura…

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Envejecimiento con éxito en centros de mayores


Hace un tiempo hablaba del envejecimiento con éxito. Éste y otros términos, como el envejecimiento activo, están muy de moda. Pero parece que éstos sólo se utilizan en referencia a personas mayores autónomas y que se encuentran bien. No obstante, en las residencias de mayores también se puede llevar a cabo un envejecimiento con éxito. 

Basándonos en el Modelo S.O.C. (optimización selectiva con compensación), el envejecimiento con éxito se basa, en las diferencias inter e individuales y la capacidad adaptativa del ser humano, en referencia a la plasticidad cerebral y la reserva cognitiva. Ello permite el cambio de nuestro cerebro en respuesta a la experiencia o estimulación, así como el uso de mecanismos de compensación optimizando el rendimiento cognitivo. 

El término Selección hace referencia al incremento de las dificultades y limitaciones que se dan en el envejecimiento. Ante esto, la persona debe adaptar sus tareas y centrarse en aquellos dominios de alta prioridad, reajustando sus metas personales. 

Asimismo, el término Optimización implica la adaptación a la pérdida de las capacidades, optimizando aquellas actividades que se llevan a cabo. 

Por último, la Compensación consiste en adaptarse a esta pérdida de capacidades, bien con el uso de instrumentos, bien sustituyendo las actividades que ya no puede realizar con soltura para centrarse en otras más adecuadas a sus capacidades. 

¿Cómo aplicamos el modelo SOC a los centros de mayores?

Dada la situación de continuas pérdidas en la vejez, la persona tiene que ser realista y reajustar sus metas u objetivos, lo que conllevaría una mejora de su bienestar. Si la persona mayor, que se encuentra en una residencia por diferentes circunstancias, elige sus metas realistas en función a su situación, puede ser feliz y estar satisfecho/a con su vida, realizando aquellas actividades que resulten de su agrado, como dedicar tiempo a sus aficiones (pintura, costura, plantas, música, etc.), estableciendo relaciones positivas con otros usuarios de la residencia, manteniendo las relaciones positivas con sus familiares, así como mantener el contacto con vecinos y amistades, invitándoles a visitarlo/a. No podemos cambiar su situación, pero sí podemos contribuir a su bienestar haciendo posible la selección, optimización y compensación de las pérdidas reajustando las metas personales y realizando actividades agradables.

Además, es muy importante para las personas que viven en centros de mayores sentir que tienen algún control sobre su vida. Esto se puede realizar tomando algunas decisiones, como escoger la ropa, actividades a realizar, dedicar tiempo al autocuidado y elegir con qué personas relacionarse y dedicar tiempo a ello.

¿Qué opináis al respecto? Espero que este post sea de vuestro agrado.

Un saludo, 

Silvia Adame Fernández

Psicóloga especializada en Gerontología y Dependencia.

Envejecer en positivo

El éxito de la película #Arrugas


¿Han visto ya “Arrugas”? Una película que trata sobre la vida
en las residencias de personas mayores. Relata cómo Emilio, enfermo de Alzheimer, es llevado por su familia a una residencia. Allí, será ayudado por Miguel y otros compañeros para no acabar en la planta superior de la residencia, el temido “piso de los asistidos”.Un largometraje de animación dirigido por Ignacio Ferreras y basado en la novela gráfica de Paco Roca en plena  cosecha de éxitos. Dos premios Goyas, el  premio Animamundi de Brasil, el Japan Prize 2012 de la televisión Japonesa NHK,  una nominación a la mejor película de animación del cine europeo 2012, su estreno el próximo año en Estado Unidos… son solo algunos de sus logros.¿Se han preguntado por el motivo de su éxito? Algunos señalan que éste se debe a su ternura, al tema sensible que trata. Pienso que esta explicación queda muy corta.Creo que la razón es que evidencia una realidad que estaba, por cotidiano, a la vista pero sin ser denunciada: no deseamos terminar nuestra vida en una residencia tal y como son en la actualidad. Me recuerda,
en cierto modo, al cuento del traje del emperador, cuando este se muestra ante sus súbditos desnudo pero nadie se atreve a decirlo hasta que un niño grita ¡el emperador no lleva ropa! y entonces se rompe el silencio…Arrugas pone en entredicho los servicios tradicionales de atención socio-sanitaria. Formula una crítica rotunda a las residencias. La uniformidad, la falta de vida, el aburrimiento queda nítidamente reflejado en el film: el transcurrir monótono de los días, cómo las personas mayores se adormecen por falta de estímulo, cómo permanecen sentadas sin más en el salón principal al que denominan “la pecera” y cómo la televisión está siempre en el mismo canal de documentales.

Alerta de que la atención busca “impresionar a los clientes; a los que pagan: la familia y la administración”, pero no está pendiente de lo que las personas desean. Como se recoge en la esperpéntica escena de la sesión de gimnasia donde un grupo de mayores realiza un ejercicio de pelota con evidente falta de motivación y solo pendientes del escote de la monitora. Y señala el gran temor de los residentes  “al piso de arriba”, lugar donde separan a los asistidos cuando el deterioro avanza.

Los que conocemos las residencias sabemos que todo esto no es ficción, sino que es algo real y cotidiano. Una realidad que debe ser mejorada. Si no han visto Arrugas, les recomiendo que lo hagan. Vale la pena porque, al menos, nos conduce a la reflexión.

 Apartado opinión: www.entremayores.es
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Comparto este artículo porque estoy de acuerdo con lo que se dice en él. He visto la película. El aspecto más importante que creo que se destaca es la tristeza que experimenta la persona mayor que vive ahí. No es que reciban un mal trato, no es que se aburran, muchos de ellos se aburren, pero otros muchos realizan las actividades que propone el centro y se de buena mano que en muchos centros pasan el día haciendo actividades, pero lo más importante es la soledad.
Cuando una persona mayor ingresa en una institución, su vida diaria cambia por completo. Se enfrenta a un proceso de adaptación.  Tiene que convivir con más personas y acatar una serie de  normas, donde la persona pierde el control de su vida. Ya que es controlada por otros. Horarios de comidas, de dormir, de salir, de visitas, etc. Creo que las actividades de “contrabando” que lleva a cabo Miguel en el centro, las hace para sentir que tiene algo de control sobre su vida.
Además, al ingresar en un centro se pierde autonomía e intimidad, sus contactos con los integrantes de su red social se ven deteriorados y deja atrás su casa y objetos personales, con todo lo que ello representa. Deja su casa, el lugar donde se siente bien, con todas sus pertenencias y recuerdos. Creo que este es uno de los aspectos más importantes. Dejar la casa de uno conlleva dejar todo lo que allí hay con todos los recuerdos y momentos vividos en familia allí dentro.La persona deja a su familia, que ya la visita con menos asiduidad. La pérdida del rol familiar y los lazos afectivos aumentan el riesgo de aislamiento y depresión en el mayor institucionalizado. Por ello, el apoyo social es fundamental en la adaptación e integración de la persona mayor en el centro. Las relaciones familiares van a ser determinantes en el estado emocional que presente el anciano (Gómez, Martos y Castellón, 2005). Es por ello que uno de los factores asociados a la depresión en el anciano institucionalizado es el escaso apoyo social familiar, que puede generar en el mayor sentimientos de abandono.
Por último, el índice de depresión es mayor en las personas mayores que viven en residencias, en gran parte por los aspectos comentados arriba. Ello es un indicador de que tenemos que seguir trabajando por mejorar, innovar en los centros residenciales para mayores y hacer que se sientan un poco mejor, ya que no viven en sus casas, pierden el contacto con su comunidad (su barrio, sus vecinos), pierden el control de sus vidas, en relación a horarios, salidas, etc. Es ahí donde tenemos que trabajar por mejorar y no creer que está todo hecho, porque el bienestar del mayor es lo más importante.
 Silvia Adame Fernández
Psicóloga especializada en Gerontología.

Síntomas conductuales y psicológicos de la #demencia en residencias


Alzheimer

Los síntomas psicológicos y conductuales de las demencias (SCPD) son un tema complejo. Desde el punto de vista de los trabajadores, la “agresividad” suele ser el asunto más candente.

¿Cuáles son las causas de estas agresiones en residencias? La mayoría de los profesionales apuntan al “proceso neurodegenerativo” o al “Alzheimer”. En nuestra opinión, esta explicación es incompleta, por no decir errónea.
La demencia dificulta a la persona la modulación adecuada de su afectividad y conducta. Pero esto no significa que la agresividad de la persona con demencia tenga un origen endógeno. En nuestros programas de consultoría con centenares de casos, nos encontramos con que la agresividad del enfermo de demencia suele ser reactiva la mayoría de las veces. Su origen puede hallarse en detonantes evitables por la institución: trato inadecuado, rutinas que irritan al residente, salas abarrotadas de gente y ruido, dolor no tratado, problemas de continencia, uso de sujeciones físicas o químicas y estresores similares. Desde los años 90, la IPA recomienda las Terapias No Farmacológicas (TNF) como tratamiento de primera elección ante los SCPD porque numerosos estudios han demostrado que son más eficaces que los fármacos a secas (además, evitamos efectos secundarios). Esto no significa que las TNF sean la panacea, ni que no deban usarse los fármacos: como en toda dolencia humana siempre hay casos resistentes al tratamiento o los éxitos son en ocasiones parciales.
Difícil o no de tratar por el condicionante orgánico subyacente de cada caso, la prevención es clave: la agresividad se puede prevenir en gran medida. Ése debería ser el énfasis de toda institución. La literatura demuestra que esto se puede conseguir con formación y consultoría.
En Alemania y otros países como el nuestro, el uso de antipsicóticos como falsa solución a los SCPD es literalmente escandaloso. La prensa generalista alemana ya se ha hecho eco del uso abusivo de estos fármacos. Por ejemplo: según estimaciones de la Universidad de Bremen (Glaeske 2012) el 33% de las personas alemanas con demencia toma antipsicóticos. En España la situación es similar. Ocurre que los expertos sabemos que la inmensa mayoría de estas prescripciones no cumplen criterios médicos, sino que obedecen a factores sociales (cuidadores sin formación en el manejo de las demencias, etcétera) o culturales (intolerancia a SCPD inocuos como la deambulación, las preguntas repetitivas, etcétera). Hablando en plata: se trata de sujeciones químicas que aumentan la mortalidad, producen letargia, limitan la capacidad comunicativa del residente, aumentan las caídas y lesiones, dificultan los cuidados al personal asistencial y restan sentido a la existencia de las personas sometidas a estos “tratamientos”. Tapujan y perpetúan los déficits asistenciales. En España el tema aún no ha saltado a la opinión pública, pero los profesionales y los dirigentes de las instituciones deberíamos ser proactivos: por un lado debemos formar a nuestros médicos, técnicos y equipos de gerocultores en el manejo de los SCPD. Y por el lado institucional debemos rediseñar parte de los procesos que pueden evitar o mitigar su aparición.
Lo positivo, es que cada vez son más los directivos que han identificado el problema y se disponen a ponerle solución. Y solucionar estos problemas no solo reporta más calidad de vida a residentes, familiares y trabajadores, sino que mejora la situación de costes asistenciales. En esta reseña solo hemos tocado la punta de la punta del iceberg. Otro día más.

Artículo de opinión en http://www.entremayores.es, escrito por Rubén Muñiz Schwochert, director de Investigación de la Fundación Maria Wolff. Coordinador del International Non-Pharmacological Therapies Project.

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Estoy de acuerdo con el señor Muñiz en que, en la mayoría de las ocasiones, las manifestaciones conductuales de agresividad se producen como reacción a algo del ambiente. Muchas veces es una luz insuficiente que hace que el paciente vea sombras donde no las hay, o quizás mucho ruido. Estas manifestaciones suelen reducirse previniendo estas situaciones. ¿Cómo podemos prevenir las manifestaciones conductuales de agresividad? Anotando todo aquello que estaba pasando antes y en el momento de que se produzcan estas situaciones, para poder identificar aquello que el paciente/usuario interpreta como amenazante y hace que se defienda, porque la agresividad manifestada no es más que una conducta de defensa ante un estímulo interpretado como amenazante. Dejo el enlace a un archivo de pautas y consideraciones para prevenir las manifestaciones conductuales de agresividad en pacientes con demencia.

Un saludo,

Silvia Adame Fernández

Psicóloga especializada en Gerontología,Dependencia y Protección de los Mayores

Envejecer en positivo