Hacer positiva nuestra labor en el cuidado #Dependencia


Este post va dirigido, especialmente, a los cuidadores, formales e informales, de personas mayores dependientes que viven en sus casas (también se puede aplicar a mayores que viven en centros).

Hay muchas personas mayores que pasan la mayor parte del día en casa, sin salir. Aquellos que viven en casa, muy probablemente, tienen muy poca actividad, física, social y mental. Estas personas pasan el día sentadas, viendo la televisión, sin estimulación. El día se hace aburrido, monótono. Ya sabemos que cuanto menos hacemos, menos ganas tenemos, por lo que la apatía (falta de motivación o entusiasmo) aumenta cada día. Esta falta de actividad, de motivación, de acción, puede llevar a una depresión establecida.

Los cuidadores debemos hacer lo que esté en nuestra mano por mejorar la vida cotidiana de esta persona, familiar o usuario, que nos está pidiendo a gritos que hagamos algo.

Pero, ¿qué puedo hacer yo si esta persona no tiene ganas de nada y ha perdido la ilusión por la vida?  

En muchas ocasiones, no sabemos qué preguntarle, estamos cansados con tanto trabajo, no tenemos tiempo de pararnos a hablar un ratito, de realizar algún juego, un sinfín de “límites” que obstaculizan un cuidado con esencia

En primer lugar, podemos comenzar por pequeños detalles, pequeñas actuaciones positivas en el cuidado, que no nos llevarán mucho tiempo. Por ejemplo:

En el aseo:

Utilizar un perfume agradable y de adulto. Con esto quiero decir a no usar la típica colonia fresca de bebés, que tanto he visto usar con mayores. No. 

Seguro que nuestro mayor tiene bastante ropa elegante colgada en el armario. Si apenas sale de casa, ¿para qué la quiere ahí guardada? Pongámosle algo elegante (tampoco me refiero a ropa de boda). ¿Por qué no ha de ir bien vestido a diario? Esto hará que se sienta mejor consigo mismo, influyendo positivamente en su autoconcepto. Además, es un buen momento para hacerle cumplidos y, con estas acciones estamos promoviendo que las posibles visitas también le hagan algún comentario sobre su buen aspecto. 😀

Si, además, les damos el peine para que se peinen por sí mismos, que se echen el perfume; los incitamos a que ellos mismos se aseen, en la medida de lo posible, y les apremiamos por ello, estaremos fomentando su autonomía y autoestima

Alimentación:

Ya que tenemos que cocinar algo para ellos, ¿por qué no algo que realmente les guste? Su comida favorita, algún postre que le saque una sonrisa (arroz con leche, por ejemplo). Y, si vamos más allá, ¿por qué no nos interesamos por cómo lo cocinaba ella (o su mujer) e intentamos cocinar de un modo más parecido y que le traiga recuerdos positivos? Pensándolo bien, además aprendemos otro modo de realizar el mismo plato. También podemos comprar de vez en cuando algún alimento que sabemos que le gusta mucho. 

Aspectos relacionales y actividades:

¿Le preguntamos a menudo como se siente? Si está triste o desganado, ¿porqué? ¿Qué le apetece hacer? Si quiere hablar de algo en particular, si quiere que ordenemos sus cosas… Podemos interesarnos por su persona, preguntarle por sus aficiones, que nos pueden dar ideas sobre qué actividades podemos realizar juntos. Por ejemplo, si le gustan mucho las plantas, salir al patio de la casa o balcón e intentar que él/ella colabore en las labores (plantar semillas, transplantar, regar, cortar, etc.). 

Es importante llevarlos a dar paseos al aire libre porque, a la vez que le da el sol, tan beneficioso, también fomentamos que se relacione con otras personas. Si nos cruzamos con vecinos, tratar de iniciar y mantener una conversación, podemos acercarnos a un parque, e intentar conversar con niños, adultos, etc. 

En casa, también podemos hacer juegos de palabras: decir palabras que empiecen o terminen por tal o cual sílaba, palabras relacionadas con algún significado, etc. 

Cuanta mayor actividad física, social y mental tenga, más lento será el deterioro, se encontrará mejor de ánimo, la convivencia o el cuidado se hará más llevadero y de un modo más saludable para ambos, y seremos más felices. Si las actividades son agradables para él/ella, acabará proponiéndonos a nosotros las actividades, lo cual significará que su vida tiene sentido y tiene ganas de vivir y disfrutar. Por otro lado, a estas edades tienen muchos dolores, si están entretenidos con actividades significativas para ellos, ni se acordarán del dolor.

Entiendo que muchas veces, el cuidar se hace pesado, nos cuesta entendernos con nuestro mayor, no entiende que nosotros también tenemos una familia y, al final, acabamos cansados y desmotivados. Debemos entender también a nuestro mayor. Ponernos en su lugar. ¿Cómo te sentirías si tuvieras que pedir ayuda cada vez que necesites ir al baño o beber agua, en lugar de ir tú solo/a cuando te apetezca, si tuvieras que permanecer sentado/a hasta que te ayuden? ¿Cómo te sentirías si no pudieses decidir dónde colocar tus objetos personales en tu propia casa? ¿Cómo te sentirías si manejasen tu dinero sin consultarte? Es una gran pérdida de control sobre tu propia vida y, ello crea sentimientos negativos, como falta de control sobre tu propia vida, sentimiento de inutilidad, sentimiento de ser una carga para las personas que quieres, etc. Es muy importante tener en cuenta todo esto antes de dar una mala contestación a nuestro mayor. Debemos comprender que no se siente precisamente bien.

Con lo cual, dar los buenos días con una sonrisa y decirlo con la boca bien abierta es muy importante. Minimizar las quejas a los achaques, comentarles todo aquello que nos gusta de ellos (“me gusta hablar contigo sobre estos temas”, “¡me encanta este perfume!”, “¡qué bien te sienta esta camisa!). 

Espero que estos consejos sirvan de algo, ya que no quitan demasiado tiempo.

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Saludos,

Silvia Adame Fernández.
Licenciada en Psicología, Máster en Gerontología. 

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Cinco pasos para una jubilación satisfactoria


Cuando una persona se jubila, se produce un cambio brusco en su vida, pues se produce una modificación en sus hábitos. La vida cotidiana cambia de un día para otro, antes orientada a la labor profesional, la persona pasa a disponer de gran cantidad de tiempo libre. Por otro lado, las relaciones sociales asociadas al trabajo se ven reducidas. Por ello, es importante realizar un plan de acción para ocupar el tiempo libre, haciendo frente a estos cambios.

Nietos

  1. Visión positiva de la situación. Concebir estos cambios como una oportunidad para realizar todas aquellas actividades que siempre ha querido realizar y ha ido posponiendo para cuando “tuviera tiempo”, en lugar de percibir la jubilación como un aspecto negativo, indicativo de que ya no es necesario para la sociedad, es vital para una jubilación exitosa. Después de la jubilación hay vida, y mucho por hacer. Puede resultar muy útil para la sociedad ayudando a otras personas, mediante el voluntariado, incluso viajando resulta útil, colaborando en la mejora de la economía del sector turístico. Por lo tanto, todo depende del cristal con que se mire y siempre es mejor una visión positiva que negativa de la situación.
  2. Conocerse a sí mismo. El segundo paso para ocupar el tiempo libre es dedicar cierto tiempo a reflexionar sobre nuestras características personales, nuestros pensamientos y emociones. Preguntas como ¿qué aspectos me caracterizan?, ¿cuáles son mis necesidades en la situación actual?, ¿qué actuaciones podría llevar a cabo para cubrir estas necesidades?, ¿qué actividades podría realizar para sentirme bien conmigo mismo? La respuesta a estas preguntas es crucial para proporcionar una lista de actuaciones a llevar a cabo, personalizada, evitando la inactividad y los pensamientos negativos tras la jubilación.
  3. Los contactos sociales. Debido a que ya no es necesario realizar actividades fuera de casa (como ocurría antes con el trabajo), puede que disminuyan las salidas y las relaciones con otras personas. Salir y relacionarse con otros favorece la expresión de emociones positivas, alejando las negativas (sentimiento de soledad, depresión, ansiedad, etc.). Además, las relaciones positivas son enriquecedoras y mejoran la percepción sobre uno mismo, aumentando la felicidad. Existen diversas actividades que se pueden realizar junto con otras personas, como realizar ejercicio físico, salir a cenar, aprender cualquier tipo de baile, realizar voluntariado, etc.
  4. La organización del tiempo libre. Dedicar tiempo a la realización de actividades agradables propicia un pensamiento positivo, siendo beneficioso para la salud. Una vez hemos reflexionado sobre las posibles actividades a las que podemos dedicar nuestro tiempo, conviene pensar cuánto tiempo a la semana nos gustaría dedicar a cada actividad, en función de la importancia y tiempo requerido. Para ello, realizaremos una tabla con los días de la semana y un horario. Es importante tener en cuenta las horas que debemos dedicar a las actividades cotidianas, como comer, dormir o el autocuidado. Éste último es muy importante, pues también influye positivamente en la percepción sobre uno mismo.
  5. La apertura a la experiencia. Consiste en estar abierto a vivir nuevas experiencias y realizar diversas actividades, entre otras características. La apertura a la experiencia es un rasgo de personalidad que influye en el bienestar de la persona. Es por ello que es un paso más hacia una jubilación satisfactoria. No cerrarse ante nuevas vivencias y posibilidades nos va a permitir disfrutar de la vida, viviendo experiencias enriquecedoras y gratificantes. ¿Cómo fomentamos nuestra apertura a la experiencia? Aprovechar las oportunidades que la vida nos ofrece, asistiendo a talleres o cursos, apuntarnos a viajes organizados, etc. En definitiva, consiste en no cerrarnos ante nuevas oportunidades que tengamos a nuestra disposición.

Bicis

Estas son algunas de las indicaciones que pueden llevarse a cabo para afrontar positivamente los cambios asociados a la jubilación. Mi consejo es disfrutar de la vida, pues sólo disponemos de una vida y el tiempo no se detiene.

Silvia Adame es psicóloga especialista en gerontología y dependencia, además de la responsable de Envejecer en positivo. Podéis seguirla en TwitterLinkedin y Pinterest.

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Beneficios psicológicos del ejercicio físico. #EnvejecimientoActivo


Además de los beneficios para la salud que trae consigo la realización de ejercicio físico, también se ha observado que la salud física percibida correlaciona negativamente con la aparición de cuadros depresivos (Mella et al. 2004), con lo cual, la práctica continuada de ejercicio podría prevenir la aparición de depresión en personas mayores, por las sensaciones positivas que trae consigo la realización de ejercicio. 

Este aspecto es importante, dadas las continuas pérdidas a las que se enfrenta la persona mayor en su vejez, pérdida de amigos y familiares, pérdida de capacidades, etc. Por ello es de vital importancia potenciar los aspectos positivos que conlleva la vejez, como es el aprovechamiento del tiempo libre para vivir experiencias positivas. En concreto, la realización de ejercicio físico influye positivamente en la salud mental, como he comentado, propiciando un aumento en la autoestima global de la persona, su autoconcepto, sensación de autoeficacia y la satisfacción con la vida. Además,  correlaciona negativamente con el estrés, la ansiedad y la depresión, con lo cual, a mayor realización de ejercicio físico, menor estrés, ansiedad y depresión.

Pero además de estos beneficios, también mejoran la atención, concentración y memoria. Un ejercicio que se podría hacer es ir fijando nuestra atención en todo aquello que vamos viendo mientras realizamos ejercicio y, una vez finalizado, intentar recordar todo aquello que hemos ido viendo (niños jugando, tienda de ropa, mujer paseando a su perro, etc.). 

Para potenciar las sensaciones positivas de la realización de ejercicio, se puede realizar junto con otras personas, mientras se van intercambiando opiniones, experiencias, potenciando las relaciones sociales y previniendo la soledad. 

¡Feliz lunes!

Silvia Adame Fernández

Psicóloga especializada en Gerontología. Envejecer en positivo