La dificultad del Psicólogo para trabajar con mayores


Me ha gustado leer lo que comenta mi compañero. Al final añado mi respuesta a un comentario que han hecho en esta entrada del blog.

Mi comentario:

Alejandra, siento discrepar con lo que comentas, pero tu visión está muy lejos de la realidad. Para empezar, el legislador no valora al psicólogo, y ello se puede observar claramente en las plazas que oferta tanto para PIR, como para las autonomías y provincias, donde otros profesionales que no menciono para no crear más discrepancias, realizan evaluaciones psicológicas en los domicilios. ¿En qué cabeza coge? Pues se hace.

En relación a los mayores que viven en residencias, si bien es cierto que a todos nos gustaría vivir en nuestra casa, donde hemos pasado tantos años y hemos vivido tantas experiencias; dadas las circunstancias personales de cada uno por las que se ha visto obligado a ingresar en una residencia, no se puede plantear el hecho de volver a casa. Muchos mayores, bien cognitivamente, son conscientes de ello y no pasan el día pensando en volver a casa, sino que se dedican a realizar actividades, pasar buenos ratos con los compañeros y adaptarse a su nueva vida. Aquellos mayores que pasan el día pensando que quieren irse a su casa (que están bien cognitivamente), son personas ancladas en el pasado, que sólo piensan en cómo era antes su vida y se niegan a hacer actividades e integrarse en el grupo y echar buenos ratos. Esto es en general, claro está. Cada persona es un mundo, pero suele ocurrir así.

Con respecto al papel del psicólogo en los centros de mayores, éste se encarga de estimular la mente de los usuarios, claro está, pero no sólo hace eso. Estimula y, a la vez que estimula, diseña actividades creativas para conseguir otros objetivos ocultos, como pueden ser fomentar la cohesión social del grupo, integrar a una persona determinada, tratar indirectamente problemas de conducta o emocionales de determinados usuarios, y un sin fin de objetivos que podría nombrar. Antes de diseñar tales actividades y establecer esos objetivos, realiza las evaluaciones psicológicas, que son más largas y complicadas de realizar que las de otros profesionales, porque se preguntan aspectos que la persona puede no estar dispuesta a mencionar o se le pide que realice actividades mentales que ya no puede hacer y se evidencia su dificultad.

El psicólogo debe tratar, controlar e intentar prevenir problemas de conducta, principalmente, de usuarios con una demencia severa. Pero no sólo hace esas labores, además debe resolver problemas entre usuarios, ayudar a los familiares a sobrellevar mejor la situación familiar e informar sobre el estado de su padre/madre.

Por otro lado, cabe mencionar, que no sólo se realiza estimulación cognitiva, sino que hay muchas más actividades que realizan una función muy importante en el estado mental y emocional del usuario y en su bienestar y calidad de vida. Algunas de ellas son arteterapia, estimulación sensorial, Montessori, musicoterapia, talleres de crecimiento personal, etc.

Me gustaría añadir que terapeutas ocupacionales y psicólogos no tienen porqué estar enfrentados cuando el trabajo se realiza en común y las actividades se diseñan en equipo, donde cada profesional aporta sus conocimientos. Esto que comento no es una utopía, pues en mi trabajo lo hacemos así y todas las compañeras del equipo de terapia tenemos muy buena relación.

Para terminar, yo me pregunto, si el terapeuta ocupacional se dedica al estado funcional de la persona y no evalúa cognitivamente al usuario, ¿por qué sí realiza el trabajo de estimular ese área que no evalúa y en la que no ha establecido unos objetivos determinados e individualizados? Estoy de acuerdo en que realicen la estimulación cognitiva, mis compañeras lo hacen, pero no estoy de acuerdo en el razonamiento “si ya tenemos terapeuta, que hace la estimulación cognitiva, ¿para qué queremos a un psicólogo?”.

Un saludo,

Silvia Adame Fernández.

Envejecer, una nueva etapa

No es nada fácil, y no me refiero al hecho de trabajar con este grupo poblacional, si no a las trabas y dificultades que ponen tanto gobierno como algunas empresas.

Empecemos con el gobierno. De aquí a unos meses, el psicólogo en una residencia de mayores o en una Unidad de Estancia Diurna será una utopía. La ratio (número de horas de trabajo según el número de residentes/usuarios) de los técnicos en general es cada vez menor, y el trabajo que se puede realizar con calidad, por ende, también es menor.

Sigamos con las empresas. Para colmo,  hay que sumar la poca valoración que merecen los psicólogos por parte de algunas que empresas, las cuáles ni nos valoran ni piensan valorarnos por que consideran que nuestro trabajo no es necesario, ya lo puede un terapeuta ocupacional o un monitor… vergonzoso.

En mi caso estudié cinco años para tener la licenciatura…

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Proyecto de Huerto terapéutico para enfermos de Alzheimer


Buenas tardes, 

Os dejo un artículo, escrito por mi, publicado en Inforesidencias, sobre las ventajas de las actividades terapéuticas que se pueden realizar con enfermos de Alzheimer y otras demencias en huertos terapéuticos específicamente diseñados para tal efecto. Espero que os guste. 

La llegada del buen tiempo nos ofrece la posibilidad de realizar actividades al aire libre. Se ha observado que los ambientes agradables influyen positivamente en la calidad de vida del adulto mayor. Es por ello que debemos proporcionar entornos agradables a nuestros mayores en los centros residenciales, ya que no suelen salir al exterior.

Beneficios de realizar actividades al aire libre, entre otros:

– Asimilación por parte del cuerpo de la vitamina D.

– Favorece un estado de ánimo positivo (síntesis de serotonina), importante para prevenir y tratar depresiones, así como regular el sueño.

– Contacto con la naturaleza.

Ventajas de nuestro huerto y jardín terapéuticos:

– Los espacios diseñados previamente, para satisfacer unas necesidades determinadas, tienen más éxito que aquellos en los que se adaptan los recursos existentes.

– Para garantizar este éxito se realizarán actividades programas, con unos objetivos adaptados a nuestros usuarios y unos fines específicos.

– Dispone de diversos espacios destinados a proporcionar diversas estimulaciones (se detallan a continuación).

Componentes del huerto terapéutico:

– Mesas de cultivo de hortalizas, dispuestas en diferentes alturas, con el objetivo de adaptarse a todos los usuarios, integrando a aquellos que utilizan silla de ruedas.

– Jardín vertical, adaptado a distintas alturas.

– Jardín horizontal.

– Jardín colgante a distintas alturas.

– Fuente

– Zona de rehabilitación física con fosa de arena de playa y barras laterales.

– Zona de descanso, con una pérgola,  mesas y sillas.

Objetivos y beneficios del huerto terapéutico:

– La plantación de hortalizas en las mesas de cultivo, además de proporcionar estimulación psicomotriz y sensorial (a nivel táctil y olfativo), es muy beneficiosa porque refuerza el sentimiento de utilidad en nuestros mayores, además de permitir que las hortalizas del huerto sean parte de la elaboración de las comidas del centro. Ello conlleva la satisfacción proporcionada por ver crecer sus plantas y poder comerlas después, el contacto con la naturaleza, además de favorecer la posibilidad de mantener y establecer relaciones positivas con los otros, proporcionando estimulación afectiva.

– Los objetivos del jardín son proporcionar estimulación sensorial (visual, olfativa, táctil y auditiva). Este incluirá plantas con flores (como geranios, claveles, azaleas, margaritas, etc.), que proporcionen estimulación sensorial visual y plantas aromáticas (lavanda, tomillo, romero, hierbabuena, albahaca, etc.), con el objetivo de proporcionar estimulación sensorial olfativa; así como varios árboles, que proporcionan estimulación sensorial auditiva, con el sonido de sus hojas. Con el jardín vertical se pretende aprovechar los espacios para aumentar la plantación y que todos los usuarios puedan utilizarlo.

– El jardín colgante, será una zona dispuesta de sombra, de plantas aromáticas, a distintas alturas, que también pueda ser utilizada por usuarios con silla de ruedas. Será una zona donde estar en contacto con la naturaleza, disfrutar de la tarea de cuidar las plantas y recibir estimulación olfativa.

– La fuente proporciona estimulación visual, auditiva y táctil. Es muy beneficiosa para los mayores con Alzheimer y otras demencias, ya que permite realizar diversas actividades mediante la estimulación sensorial y nociones básicas.

– La estimulación sensorial es especialmente importante en usuarios con demencias, porque ésta evoca recuerdos en los residentes y fortalece las conexiones neuronales del cerebro, afianzando los recuerdos y enlenteciendo el deterioro cognitivo. Además, la percepción es una de las capacidades que se pierden con el avance de estas enfermedades y su estimulación ayuda a enlentecer el deterioro.

 

– La zona de descanso pretende ser un área donde mantener y/o establecer relaciones sociales positivas en un entorno agradable, proporcionando estimulación afectiva, lo que repercute positivamente en su estado de ánimo y previene depresiones.

 

Cabe mencionar que los beneficios comentados, a nivel emocional, tales como el estado de ánimo positivo, mantener y establecer relaciones sociales con otros usuarios y con familiares y el sentimiento de utilidad (que influye positivamente en el autoconcepto de la persona); repercuten en el bienestar subjetivo de nuestros mayores y su calidad de vida.

Agradecemos a Silvia Adame Fernández, Psicóloga especializada en Gerontología, Dependencia y Protección de los mayores.

Envejecimiento Positivo

Los desafíos mentales y físicos pueden ayudar a las personas mayores a mantener la agudeza mental.


http://www.psiquiatria.com/noticias/neuropsiquiatria/alzheimer_y_demencia/59130/?utm_source=legacy_psiquiatria.com&utm_campaign=tematico_psicogeriatria_20130411&utm_medium=email#.UWZkcC6xueE.twitter

Un poco de ejercicio y algo de estimulación mental pueden ayudar mucho a que las personas mayores mantengan su agudeza mental, sugiere un pequeño estudio reciente.

Los investigadores descubrieron que las habilidades de memoria y pensamiento de 126 personas mayores inactivas mejoraron después de que les asignaran actividades diarias diseñadas para mantener ocupados sus cerebros y sus cuerpos.

Para realizar el estudio, publicado en la revista JAMA Internal Medicine, Deborah Barnes, de la Universidad de California en San Francisco, y colegas dividieron a los participantes, que tenían 65 años de edad o más (edad media 73 años), en cuatro grupos. Tres días a la semana durante tres meses, todos realizaron algún tipo de estimulación mental una hora al día y algo de actividad física también durante una hora al día.

Opciones más rigurosas eran los juegos de ordenador de entrenamiento cerebral intensivo y ejercicios aeróbicos basados en el baile. Otros participantes, a los que se realizó un seguimiento como “controles”, vieron DVD educativos sobre arte, historia y ciencia, o participaron en una clase de estiramiento y tonificación.

Todos los participantes del estudio afirmaron que sus habilidades de memoria o de pensamiento habían empeorado antes del inicio del estudio, pero todos experimentaron mejoras en dichas habilidades al final del estudio, con independencia de las actividades que realizaran, mostró el estudio.

Se espera que las tasas de Alzheimer, un trastorno cerebral relacionado con el envejecimiento, se disparen en los próximos 40 años, porque las personas están viviendo durante más tiempo y la generación de la postguerra está envejeciendo.

Aunque el estudio no prueba directamente que aumentar la actividad física y mental al mismo tiempo estimulara la función cerebral, el ensayo se construye a partir de la investigación previa que relacionaba ambas cosas, afirman los expertos.

Para acceder al texto completo consulte las características de suscripción de la fuente original:archinte.jamanetwork.com/journal.aspx

Acabo de actualizar mi perfil en About.me


Buenas tardes. Acabo de actualizar mi perfil en About.me. ¿Lo conoces? Te invito a visitar mi página.

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Un saludo,

Silvia Adame Fernández

Psicogerontología. Entrevista de Eldersarea


Entrevista a Silvia Adame, psicóloga especialista en gerontología

Tal y como expresamos en nuestra presentación, queremos que este sea un espacio abierto a las experiencias y los conocimientos de todas aquellas personas que quieran aportar su visión particular para la mejora de la calidad de vida de nuestros mayores En esa línea, nos interesa muchísimo lo que los profesionales tienen que decir al respecto, por lo que tenemos la satisfacción de haber podido hablar con Silvia Adame, psicóloga especialista en gerontología y dependencia, además de la responsable de Envejecer en positivo. Podéis seguirla en TwitterLinkedin y Pinterest.
Os dejamos aquí la interesante charla que hemos mantenido con ella. ¡Gracias por tu tiempo Silvia!
Silvia Adame
Es común ver a profesionales gerontólogos que inician su camino laboral trabajando con menores, como es tu caso Silvia. ¿Podrías contarnos a qué se debió tu cambio, a simple vista, tan radical?
Desde que comencé a estudiar psicología me interesó el tema de los mayores. Cuando estudiaba la adultez tardía me acordaba de mis abuelos y sentía curiosidad por saber más acerca de las temáticas relacionadas con las personas mayores. Después me interesé un poco por el trabajo con niños, pues quería probar en más ámbitos de la psicología para decidir mi futuro profesional. Más bien fue el destino quien fue poniendo en mi camino el trabajo con menores, pero llegó un momento en el que decidí volver al estudio de la gerontología. En realidad, no sé qué fue lo que me hizo dar ese cambio. Tal vez fuera el hecho de que siempre había estado ahí ese interés y pasión por aprender más sobre el trabajo con personas mayores y pensé ¿por qué no? La verdad es que estoy muy contenta con mi elección, aunque ahora mismo la situación para encontrar trabajo es un tanto complicada. Siento que es lo que me gusta y lo que quiero hacer.
En ocasiones, es posible asociar el comportamiento que tenemos las personas al inicio de la vida y al final, como si con la edad volviésemos de alguna forma a ser niños. ¿Encuentras en tu día a día ejemplos de este fenómeno?
Si en algún aspecto podemos parecernos a los niños cuando somos mayores, puede ser en que, dado todo lo vivido, son menos importantes las normas sociales y nos da más igual lo que piensen los demás. Los niños pequeños no sienten vergüenza por lo que hacen, a no ser que los mayores les riñan por ello. Hay estudios que defienden que, conforme nuestra percepción del tiempo es más finita, es decir, percibimos que el tiempo que nos queda es más limitado, como en la adultez tardía, tendemos a regirnos menos por pautas normativas (normas sociales) y tendemos más hacia el autocontrol, teniendo más libertad de elección. En resumen, nos regimos más por nuestras propias normas, siendo menos importantes las normas sociales.En tu blog has hablado en alguna ocasión de la jubilación, ¿crees necesaria una cierta preparación psicológica para esa nueva etapa de la vida? ¿Cómo podemos hacerlo?

La jubilación trae consigo muchos cambios en la vida de la persona. En primer lugar, la persona pasa de tener una ocupación a tener todo el tiempo del mundo. Además, se da un cambio de estatus, pasando de ser trabajador a jubilado; un cambio socioeconómico, en la red social, entre otros. Por ello, es necesario preparar la jubilación con antelación, siempre que se pueda, adelantándonos a esos cambios para llevarlos de la mejor manera posible.

En la preparación para la jubilación son importantes aspectos como el autoconocimiento, de cara a realizar actividades que siempre nos han gustado o hemos querido realizar; organizar el tiempo libre; mantener, reforzar y/o aumentar los contactos sociales; pero sobre todo, tener metas y objetivos, que son los que nos hacen tener algo por lo que vivir.

La parte psicológica también es muy importante una vez hemos superado la frontera entre el trabajo y el retiro. ¿Cuáles dirías que son las principales actuaciones para un envejecimiento más saludable, desde el punto de vista de la psicología?

Serán beneficiosas todas aquellas actividades que refuercen las destrezas y competencias personales, manteniendo a la persona activa social, física y mentalmente. Por ello,  es importante  ejercitar la mente, un ejercicio físico continuado, repercutiendo este último en el estado de ánimo, el estrés y la ansiedad y el funcionamiento intelectual, entre otros.

Además, realizar numerosas actividades, como actividades agradables y conductas altruistas de apoyo, como el voluntariado, tienen implicaciones positivas en la persona, además de favorecer una continua estimulación.

Una de los principales temores de las personas con familiares en edad avanzada es la aparición de demencias. ¿Podrías ilustrarnos con alguna señal de alarma para detectarlas rápidamente?

El fallo de la memoria reciente es el principal indicador de que algo está cambiando. La mayoría de las demencias van precedidas de deterioro cognitivo leve (D.C.L.). Hay que estar atentos ante fallos de la memoria, si descolocan las cosas; problemas con el lenguaje (no encuentra la palabra), desorientación espacial y/o temporal, si se observa un deterioro en el razonamiento y el cálculo, así como si se ve afectada la realización de las actividades de la vida diaria.

A día de hoy la demencia no tiene cura, pero según los trabajos de algunos expertos, puede minimizarse el avance e incluso hasta detenerse. ¿Qué opinión tienes al respecto? ¿Tienes alguna línea maestra a seguir en estos casos?

Dado que a día de hoy todavía no se conocen sus causas ni su curación, aunque sí su inicio y algunos factores asociados, no creo que se pueda asegurar que tal o cual factor pueda evitar o prevenir las demencias, como el Alzheimer, una de las más comunes y más estudiadas. Sin embargo, sí estoy convencida de que se puede postergar su aparición y ralentizar su evolución mediante las terapias de psicoestimulación y farmacológicas. Lo más importante, por lo tanto, es la prevención.

A la hora de intervenir a través de la estimulación cognitiva, y conociendo las fases generalizadas del deterioro cognitivo, trato de trabajar aquellas capacidades en las que hay cierta dificultad, para mantenerlas el mayor tiempo posible y potenciar las capacidades preservadas, reduciendo el avance del deterioro cognitivo.

A menudo se asocia la vejez con la dependencia. Sabiendo que en cierta medida esto es inevitable, creemos que ciertos hábitos de vida nos pueden ayudar a minimizar esta dependencia con la madurez. ¿Nos darías unos breves consejos al respecto?

Para postergar la aparición de dependencia es aconsejable llevar un estilo de vida activo y saludable. Para ello, se debe hacer una buena distribución del tiempo del que disponemos. Es importante llevar una alimentación sana y equilibrada, realizar ejercicio físico con regularidad, dedicar tiempo al autocuidado, mantener y aumentar las relaciones sociales, así como al ocio y tiempo libre. Resumiendo, lo más importante es la actividad física, mental y social, implicándose en múltiples actividades que generen satisfacción.

Sabemos que estás interesada en la afectividad y la sexualidad entre personas mayores, una cuestión que puede ser considerada como tabú en nuestra sociedad. Muchos expertos lo ven como una parte esencial para una vida plena, ¿qué opinión tienes al respecto? ¿Cómo podemos ayudar a romper las barreras psicológicas que tenemos?

Parece que nos cuesta imaginar que las personas mayores tienen deseos sexuales y se considera como un acto deshonesto, sólo por el mero hecho de ser mayores. Nos cuesta imaginar que nuestros familiares mayores tienen esas necesidades o practican sexo. Hay que cambiar la visión de la sociedad acerca de la sexualidad en la vejez. Para romper esas barreras, debemos entender que, como personas que somos, tenemos necesidades sexuales y afectivas independientemente de la edad y que, la expresión de la sexualidad no tiene porqué incluir el coito. Pueden ser caricias y/o cualquier acto que implique placer.

Como buena conocedora la de la relajación en la imaginación, ¿podrías explicarnos de forma sencilla de qué se trata? ¿Cómo puede ayudar a nuestros mayores?

flores_soleadas-1024x768La relajación en la imaginación es un tipo de relajación que se realiza a través de la evocación de imágenes mentales, que producen un alto grado de relajación, con la ayuda de música relajante para la persona. Consiste, pues, en imaginar situaciones agradables, donde la persona se siente completamente segura y tranquila, como darse un baño relajante, tumbarse en un prado y sentir el calor producido por los rayos del sol sobre nuestro cuerpo, o pasear por la arena de una playa desierta. Al conseguir un estado de relajación y desconexión de nuestra mente, el cuerpo también se relaja. Para que la relajación en la imaginación funcione correctamente, hay que practicar. Su práctica continuada produce efectos beneficiosos sobre la salud.


CUARTO DE BAÑOAdemás de los efectos beneficiosos sobre la salud que puede tener su uso con personas mayores, sirve para mejorar funciones cognitivas como la atención y la concentración. También sirve para desconectar un poco de nuestras vidas y los problemas, ya que nos sentimos muy bien y podemos vivir mentalmente cualquier situación agradable. Por ejemplo, podemos ver fotos de un lugar que nos guste y después practicar imaginando que lo visitamos y pasamos allí un rato agradable. Al evocar emociones positivas, provoca también en la persona un mayor bienestar tras la relajación. Por lo tanto, su uso con personas mayores tendría efectos beneficiosos para su salud física y mental.

En eldersarea creemos que la tecnología puede ayudar a mejorar la calidad de vida de las personas mayores, fomentando el envejecimiento activo y facilitando ciertas tareas habituales. ¿Utilizas alguna nueva tecnología en tu trabajo diario en gerontología?

Para empezar, siempre que imparto un taller, lo hago usando Power Point. Además, en uno de los centros de mayores donde he estado (y voy a menudo de visita) intervenimos en estimulación cognitiva con un programa de ordenador táctil llamado Gradior. A los mayores les gusta mucho e incluso algunos discuten por ser los primeros en “jugar” con el ordenador. Por último, en Cruz Roja, donde voy como voluntaria una vez por semana, estamos impartiendo un taller de iniciación a las nuevas tecnologías, ya que creemos que es muy importante para las personas mayores la adaptación a los cambios de la sociedad.

Las personas mayores demandan una mayor independencia con garantías, ¿consideras que no estamos aprovechando el potencial de la tecnología para ayudarles en este sentido? ¿Cómo podemos avanzar en ello?

Creo que, en este sentido se podría hacer mucho más. Se invierte tiempo y recursos para un envejecimiento activo, se promociona también el uso de las nuevas tecnologías para ello, pero no llega a todos los mayores que se podría llegar. No se dedican los suficientes recursos y creo que se debería hacer mejor, porque hay una gran brecha tecnológica que va a producir mucho sentimiento de soledad. Las tecnologías están cada día más presentes en nuestra vida diaria, pasamos el día pegados al móvil con el Whatsapp, por ejemplo, y nuestros abuelos no suelen entender la mitad de las conversaciones sobre Facebook, Twitter o Whatsapp. Yo lo estoy observando en mis reuniones familiares. Se quedan aislados en las conversaciones y, si esto aún no pasa mucho, sí va a pasar en muy poco tiempo, a no ser que se introduzca aún más a nuestros mayores en estas tecnologías.

Por supuesto, las nuevas tecnologías son importantísimas para mantener a nuestros mayores el mayor tiempo posibles en sus casas, ofreciendo seguridad y conexión con el mundo exterior. Este es un aspecto muy importante también, en el que ya está trabajando.

Podríamos trabajar en ello también usando más los ordenadores desde las asociaciones u organizaciones como Cruz Roja, mediante el voluntariado, por ejemplo, yendo a casas de personas mayores una vez a la semana para explicarles y ayudarles a solventar problemas con el ordenador. Tampoco me lo he planteado antes, pero el voluntariado puede hacer mucho bien y se puede utilizar en este ámbito.

Para terminar, y siendo conscientes de la importancia de la cultura para una vida plena, queremos seguir una tradición para conocernos mejor por medio de nuestros gustos. Dinos una película, una canción y un libro que eres capaz de revisitar de tiempo en tiempo.

“En busca de la felicidad”, de Will Smith es una película que me motiva ya que el protagonista, a pesar de las adversidades y con su persistencia y alta motivación, consigue su objetivo tras mucho esfuerzo y dedicación. Una canción que me gusta muchísimo, flamenquilla, es “El sabor de la vida”, de Navajita Plateá. Por último, un libro que siempre tengo a mano y del que leo partes de vez en cuando es el famoso libro “Fish”, de Stephen C. Lundin, Harry Paul y John Christensen.

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Envejecer en positivo